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¿Cuáles son algunos de los efectos de sustancias de abuso específicas?

  • Nicotina: es un estimulante adictivo que se encuentra en los cigarrillos y otras formas de tabaco. El humo del tabaco aumenta el riesgo de un consumidor de contraer cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y enfermedades cardiovasculares. La tasa de mortalidad asociada con la adicción al tabaco es asombrosa. El consumo de tabaco acabó con la vida de aproximadamente 100 millones de personas durante el siglo XX y, si las tendencias actuales de tabaquismo continúan, se ha proyectado que el total de muertes en este siglo alcanzará los mil millones.
  • Alcohol: su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos del cuerpo. Las áreas del cerebro que son especialmente vulnerables a los daños relacionados con el alcohol son la corteza cerebral (en gran parte responsable de nuestras funciones cerebrales superiores, que incluyen la resolución de problemas y la toma de decisiones), el hipocampo (importante para la memoria y el aprendizaje) y el cerebelo (importante para la coordinación de los movimientos).
  • Marihuana: es la sustancia ilegal que más se consume. Esta droga deteriora la memoria a corto plazo y el aprendizaje, la capacidad de concentración y la coordinación. También aumenta la frecuencia cardíaca, puede dañar los pulmones y puede aumentar el riesgo de psicosis en quienes padecen una vulnerabilidad subyacente.
  • Medicamentos recetados: en este grupo se encuentran los analgésicos opiáceos (como OxyContin®y Vicodin®), los sedantes ansiolíticos (como Valium® y Xanax®) y los estimulantes contra el TDAH (como Adderall® y Ritalin®), que comúnmente son mal utilizados en el autotratamiento de problemas médicos o consumidos en exceso con el fin de potenciar su efecto o (especialmente con estimulantes) mejorar el rendimiento. Sin embargo, el mal uso o el abuso de estos medicamentos (es decir, su consumo de otra manera que no sea exactamente como lo indica un médico para los fines prescritos) puede conducir a la adicción, e incluso, en algunos casos, a la muerte. Por ejemplo, con frecuencia se abusa de los analgésicos opiáceos al aplastarlos e inyectarlos o inhalarlos, aumentando así en gran medida el riesgo de adicción y sobredosis. Por desgracia, existe una percepción errónea de que, debido a que estos medicamentos son recetados por los médicos, son seguros, incluso cuando se consumen de forma ilegal o por personas a quienes no se los han recetado.
  • Inhalantes: son sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos para el hogar, tales como limpiadores para hornos, gasolina, pinturas en aerosol y otros aerosoles, que inducen efectos que alteran la mente. Con frecuencia son las primeras drogas que prueban los niños o adolescentes. Los inhalantes son sumamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro. Incluso una persona sana puede sufrir insuficiencia cardíaca y la muerte en cuestión de minutos con una sola sesión de inhalación prolongada de un inhalante.
  • Cocaína: es un estimulante de acción corta, que puede llevar a los usuarios a tomar la droga muchas veces en una sola sesión (esto se conoce como “atracón”). El consumo de cocaína puede conducir a graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.
  • Anfetaminas: en este grupo se incluye a la metanfetamina. Son estimulantes poderosos que producen sensaciones de euforia y estado de alerta. Los efectos de la metanfetamina son especialmente duraderos y perjudiciales para el cerebro. Las anfetaminas pueden elevar la temperatura corporal y pueden producir problemas graves en el corazón y convulsiones.
  • MDMA (Éxtasis o “Molly”): produce tanto efectos estimulantes como alucinógenos. Puede aumentar la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estrés de la pared cardíaca. La MDMA también puede ser tóxica para las células nerviosas.
  • LSD: es una de las drogas alucinógenas, o que alteran la percepción, más potentes. Sus efectos son impredecibles y los que la consumen pueden ver imágenes y colores vívidos, oír sonidos y percibir sensaciones que parecen reales, pero que no existen. Los consumidores también pueden tener experiencias traumáticas y emociones que pueden durar muchas horas.
  • Heroína: es un medicamento opiáceo potente que produce euforia y sentimientos de relajación. Enlentece la respiración, y su uso está ligado a un aumento del riesgo de enfermedades infecciosas graves, en especial cuando se consume por vía intravenosa. Las personas que se vuelven adictas a los analgésicos opiáceos a veces los reemplazan con heroína, ya que produce efectos similares y puede ser más barata o más fácil de obtener.
  • Esteroides: si bien se los puede recetar para determinadas afecciones médicas, se abusa de ellos para aumentar la masa muscular y mejorar el rendimiento atlético o la apariencia física. Entre las graves consecuencias del abuso podemos mencionar acné severo, enfermedades del corazón, problemas en el hígado, accidentes cerebrovasculares, enfermedades infecciosas, depresión y suicidio.
  • Combinaciones de drogas. Una práctica particularmente peligrosa y común es la combinación de dos o más drogas. La práctica va desde la coadministración de drogas legales, como el alcohol y la nicotina, a la mezcla peligrosa de fármacos recetados, y a la combinación letal de heroína o cocaína con fentanil (un medicamento opiáceo para el dolor). Sea cual sea el contexto, es fundamental tener en cuenta que debido a las interacciones de las drogas– con otros medicamentos, tales prácticas suelen plantear riesgos significativamente más altos que los fármacos, que ya son nocivos por sí solos.

Para obtener más información sobre la naturaleza y el alcance de las drogas adictivas comunes y sus consecuencias para la salud, consulte el sitio Web del NIDA (www.drugabuse.gov) y www.volver.com.do o para ver los informes de investigación populares (www.drugabuse.gov/ResearchReports/ResearchIndex.html), DrugFacts fact sheets y otras publicaciones.

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El consumo que más daña

Ángel Perdomo, Carlos Gutiérrez y Ana Lucía Mena tienen un pasado parecido y un presente en el que luchan para sentirse mejor.

Los tres, en sus primeros años de juventud, cayeron en el mundo de las drogas y hoy cuentan lo que han pasado y el costo que han tenido que pagar.

En el proceso de recuperación, la intervención de sus seres queridos ha sido vital.

“Me detectaron un cáncer entre la nariz y la boca por el consumo excesivo de droga, me pasaba todo el día oliendo cocaína, y eso me ha deteriorado. Mi familia me ha ayudado y me ha llevado al médico, y eso me ha mejorado mucho. Pero ya el palo está dado, tengo cáncer”, lamenta Mena.

En el caso de Perdomo la situación no es menos desalentadora. Consumía heroína y comenta que se vio al borde de la muerte.

“Estuve casi al morir. Consumí heroína hasta que me harté y eso me dañó el corazón y otros órganos. Hoy no puedo ni andar solo porque estoy muy débil, y en todo esto mi familia es la que me ha ayudado a pararme. Por eso es que hay que tener familia, si no fuera por ellos estuviera muerto”, dice Perdomo.

Expresa que le han hecho “de todo en el corazón” y sigue enfermo, sus problemas de salud solo lo asocia con su adicción a la heroína.

Aconseja a los jóvenes no consumir ningún tipo de droga porque “solo trae problemas”.

 “Por poco me matan”
A sus 18 años Carlos Gutiérrez empezó a consumir drogas. El resultado actual: problemas en los riñones, causados, según su médico, por la adicción.

“Fumaba y bebía drogas. Consumí de varios tipos. Todas son dañinas, a mí por poco me matan. Cuando empecé a consumirlas lo hice porque sentía que era grande. Hoy tengo 34 años y ya soy un cadáver andante. Mis expectativas de vida no son las mejores, y mira que siempre he sido un tipo inteligente, pero no le saqué

provecho a esa inteligencia”, lamenta Gutiérrez.

Consecuencias de una adicción 
La adicción a las drogas desencadena problemas sicológicos y físicos que desgastan la vida poco a poco. Las razones por las que se cae en este mundo son diversas, pero el resultado es el mismo: la destrucción.

Según el experto en el tema de adicción Hanoi Vargas, el grado del desgaste dependerá del tipo de sustancia y la dosis que se consuma.

Vargas, director de la fundación Volver, dice que todas las drogas afectan sicológicamente, pero hay tres que son las más dañinas: benzodiazepinas, que son fármacos, heroína y alcohol.

“Las tres alteran tanto la bioquímica del cerebro que para dejarlas, cuando se es compulsivo con ellas, se necesitan procesos de desintoxicación porque la vida de la persona puede correr un grar riesgo”, explica el especialista.

Vargas y Abdiel Burgos, del centro Hogar Crea Dominicana explican los efectos y daños que provocan algunas sustancias:

En el caso de la heroína, además de alterar mucho el cerebro, genera una obsesión de consumo y ello es lo que lleva a que las personas adictas se salgan del marco de la ley para adquirirla.

Genera problemas de visión, respiración y depresión.

La heroína, aunque su consumo ha aumentado, es la droga menos demanda.

Con las benzodiazepinas, que se venden solo con prescripción médica, cuando se abusa su consumo se genera un cuadro “aparatoso”.

“Por igual, el alcohol puede generar un delirio interno si tu entras en abstinencia. Su efecto negativo está asociado a la cirrosis hepática (inflamación en el hígado)”, explica Vargas, quien labora en un centro dedicado a trabajar con personas que presentan problemas de adicción.

Mientras que Burgos añade  que este tipo de adicción crea una conducta agresiva, problemas de sueño, motores y hasta la muerte.

Además, esta es la droga que más consume porque es legal.

Con respecto a la marihuana, esta genera un efecto tranquilizante, puede inducir a cuadros sicóticos (escuchar voces, ver visiones), y resta las facultades cognitivas con el tiempo.

Burgos agrega que también desencadena problemas con el habla y auditivo.

Con la cocaína, explica Vargas, el primer efecto que causa es hiperactividad, y también induce a cuadros sicóticos, descompensa y afecta los centros del placer, porque es estimulante, y genera un efecto neurodopaminérgico.

“Es decir, la droga llega al centro del placer del cerebro y hay un transmisor llamado dopamina asociado a la euforia, y cuando llega la cocaína es un estallido en las neuronas, lo que lleva a un estado subjetivo de control, dominio, bienestar y optimismo”, asegura Vargas.

El especialista sostiene que, según han comentado muchos pacientes, las personas bajo el efecto de la cocaína pueden estar sin nada de dinero, y sienten el optimismo de que todo está resuelto y no hay problemas.

A ello, Burgos añade que también se desarrollan alteraciones en los latidos del corazón, incomodidad para respirar, ataques de epilepsia e infartos.

Mientras que el crack, dice Vargas, es una sustancia que llega más rápido al sistema nervioso comparada con las demás, ya que se prepara para inhalarse. Su efecto no dura tanto, por ello la persona siente la ansiedad de volver a probarla  y fácilmente cae en la adicción.

Principales casos
En el país una de las principales consultas, en cuanto a los esquemas siquiátricos o de los centros de salud mental, es el cuadro sicótico inducido por sustancias.

“El tema droga es la segunda razón de consulta y el cuadro sicótico inducido por sustancias, la cuarta”, dice Vargas, tras especificar que el dato pertenece a los registros del año pasado del departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública.

Expresa que los casos por drogas que más se demandan en servicios de atención son por crack, cocaína, marihuana y alcohol.

Superar la adicción
Para evitar una vida desgastada por el consumo de las drogas, la persona que ha caído a ese mundo debe superar una serie de procesos, sin embargo, todo dependerá del tipo de sustancia a la que es adicta, la dosificación que se administraba, frecuencia del consumo y el interés personal que hay para salir de este círculo.

“Hay que ver primero el estadio mental en que se encuentre la persona con adicción, porque puede estar en precontemplación, que no reconoce el problemas; que esté en la contemplación, esto es cuando sabe lo que tiene pero no ha tomado la medida para resolverlo; también puede estar en la búsqueda de salir del problema; o en la fase de acción, decidida a buscar la ayuda”, explica.

Dependiendo de ello, agrega, se puede decir si será más fácil o no salir de esa problemática.

Es por esto que el especialista dice que no se puede dar un tiempo determinado en el proceso de recuperación, ya que es algo multifactorial.

Aunque, señala, el Instituto Nacional sobre Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA, por sus siglas en inglés), entiende que los programas más largos tienden a ser los más efectivos.  ((Todas las drogas afectan sicológicamente, pero hay tres que son las más dañinas: benzodiazepinas, que son fármacos, heroína y alcohol.

Por qué se cae en las adicciones 
Cuando una persona empieza a consumir cualquier sustancia siente el efecto positivo que esta tiene porque entiende que está mejor, pero lo peligroso es que esta práctica se convierte en una necesidad primaria.

“Cuando una persona empieza a consumir lo hace buscando un beneficio en algo, no con la intención de destruirse ni provocarse los problemas que desencadena la adicción”, explica Hanoi Vargas, especialista en el tema de adicción.

Las razones por las que una persona se convierte en adicto a una droga es algo multifactorial.

Vargas dice que existen factores psicológicos. Las personas que son tímidas, inhibidas y consumen alcohol tornarse desinhibidas, originalmente quisieran ser así de manera natural.

En el caso de la marihuana, hay personas con una personalidad ansiosa, que manejan mucho estrés, pero cuando consumen se tranquilizan.

Asegura que el miedo, vergüenza y la sensación de culpa también pueden llevar a una persona a consumir drogas.

Igual sucede con la heroína, sostiene, hay gente que tiene mucho sufrimiento interno, y se cae a esa sustancia para desconectarse de todo lo que pueda presentar un problema.

“Hay gente que ha adquirido la problemática de la adicción o han detonado ese tema sobre la base de un episodio que originalmente se hizo con el objetivo de ser más funcional. También hay quienes caen porque quieren ser aceptados en grupos y la regla para pertenecer a él es consumir drogas”, manifiesta Vargas, director de la fundación Volver.

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Una persona se suicida cada 40 segundos

El suicidio es una de las principales causas de muerte. Más de 800, 000 personas mueren por esta causa cada año –aproximadamente una cada 40 segundos–, según el primer informe mundial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre la prevención del suicidio.

Tal y como expone el documento publicado hoy, alrededor del 75% de los suicidios se producen en países de ingresos bajos y medianos. El envenenamiento con pesticidas, el ahorcamiento y las armas de fuego son algunos de los métodos más comunes para llevarlo a cabo.

Las estadísticas de Australia, Canadá, Japón, Nueva Zelanda, EU y varios países europeos revelan que limitar el acceso a los medios empleados puede ayudar evitar las altas  tasas  registradas.
Otra clave para la reducción de muertes por suicidio es un compromiso de los gobiernos nacionales para el establecimiento y aplicación de un plan de acción coordinado. En la actualidad, solo 28 países poseen estrategias nacionales de prevención.

La OMS recomienda a los países que impliquen a una serie de departamentos gubernamentales en el desarrollo de una respuesta integral y coordinada. “Es necesario el compromiso de alto nivel no solo dentro del sector de la salud, sino también dentro de la educación, el empleo, el bienestar social y los departamentos judiciales”.

El informe incluye las tendencias por edad, sexo y región del mundo. Así, las tasas mundiales de suicidio son más altas en las personas mayores de 70 años. En algunos países, sin embargo, las cifras más altas se encuentran entre los más jóvenes.

Aunque el suicidio se produce en todo el mundo y puede ocurrir a cualquier edad, los expertos de la OMS destacan que es la segunda causa de muerte en el mundo entre los 15 y los 29 años.

Este informe es una llamada de atención para hacer frente a un gran problema de salud pública que ha sido un tabú durante demasiado tiempo”, ha explicado Margaret Chan, directora general de la OMS.

En general, mueren más hombres por suicidio que mujeres. Los hombres mayores de 50 años y más son particularmente vulnerables. En los países de ingresos bajos y medios, los adultos jóvenes y las mujeres de edad avanzada tienen mayores tasas de suicidio que sus contrapartes en los países de ingresos altos.

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