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Los consumidores de marihuana tienen 5 veces más riesgo de tener problemas de alcoholismo

El alcohol y la marihuana son dos de las drogas con mayor aceptación y menor percepción de riesgo por parte de la sociedad, aún cuando la evidencia es contundente al referirse a los efectos nocivos de dichas drogas para la salud física, psicológica, familiar y social.

El problema se agrava todavía más cuando una de ellas puede propiciar el abuso de otra. Y precisamente eso fue lo que encontró una reciente investigación de la ya conocida publicación científica Journal Drug and Acohol Dependence. La misma observó que los adultos que consumen marihuana tienen hasta 5 veces más riesgo de desarrollar adicción al alcohol, en comparación con aquellos adultos que no consumen marihuana.

En la investigación participaron más de 27.000 adultos, que fueron evaludados en dos oportunidades por un lapso de tres años.

También se encontró que los adultos con problemas relacionados al consumo de alcohol que no utilizaban marihuana, eran más propensos a ingresar a programas de recuperación después de los tres año de investigación. Un dato no menor, porque sugiere que esas personas estaban más dispuestas a buscar ayuda para dejar la bebida.

El riesgo encontrado es muy alto: 5 veces mayores probabilidades de desarrollar problemas con el alcohol. Esperemos que este dato no pase desapercibido y sea tenido en cuenta por los planes de salud, ya que así se podrá prevenir un problema que es capaz de arruinar la vida entera de una persona.

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¿Soy adicto al celular?

El uso excesivo de los celulares por las múltiples funciones tecnológicas que tienen hoy en día, es un tema sobre el tapete del que ya muchos han sacado conclusiones.

 Sin duda son útiles, para el trabajo, para la comunicación rápida, consultas y diversión. Pero cuando permanecemos varios días apegados a ese maravilloso aparatito, sin soltarlo medio minuto, muchos nos preguntamos si ya entramos en la categoría de adictos.

                                                                                                                                                                                           Toda actividad generadora de placer es potencialmente adictiva, y usar el celular podría ser una de ellas, categorizándose según su frecuencia en uso, abuso y dependencia, según aclara el psicólogo clínico Hanoy Vargas.

El experto detalla que el comportamiento adictivo relacionado al uso del celular podría identificarse por:

-Un fuerte deseo por estar en posesión y uso del equipo (usándolo indiscriminadamente al manejar)
-Uso compulsivo que afecta la buena administración del tiempo.
-Irritabilidad e inquietud cuando no se tiene o puede usar.                                                                                                     -Posible disminución progresiva de las actividades que implican interrelación personal directa.
-Persistir a pesar del constante señalamiento del mal uso que le estamos dando al aparato.

A la pregunta de qué es lo más dañino del uso constante de los celulares, explica que la pérdida del tiempo; material del cual está hecha la vida (según la Reina Isabel de Inglaterra).

Menciona como las consecuencias de este exceso: la alteración bioquímica del cerebro a la que me podría inducir el uso compulsivo, cambios importantes en el ciclo del sueño (despierto de madrugada y dormido en el día), con riesgo de crear dependencias a fármacos para inducirse al sueño, dejar de priorizar lo más importantes (trabajo, estudios, familia…) y alejarse de quienes están cerca, por acercarse a los que están lejos; además de volverme “un indeseable” mediante la mala interrelación personal.

¿El hecho de que casi todos queremos resolver determinadas cosas en las redes y los celulares, implica que seamos por lo menos adictos en potencia?

“Casi siempre las adicciones se explican por su sentido funcional y adaptativo; manejándose con ellas realidades psicosociales mediante éstas, como serían la aceptación, desinhibición, cómodo manejo de la ansiedad, depresión… Para diagnosticarla no es suficiente la cantidad de tiempo invertida en la actividad, sino los fines funcionales y adaptativos a los que me ayuda, junto a la persistencia de seguir haciéndolo incorrectamente a pesar de las consecuencias extremadamente negativas que me resulten”, dijo Vargas.

El terapeuta, formado como Master Training para ser docente de los programas Treatnet de Naciones Unidas, a través del UNODC en RD, agrega que alguien que trabaje usando su celular o la computadora con fines laborales, y terminada la faena del día vuelva al uso normal y controlado de los mismos, no cumple con los indicadores de adicción.

Tan claro como ilustrar a un enfermo de cáncer tratado durante un tiempo con morfina, poderoso derivado del opio, donde retirada la sustancia tendría el “síndrome de abstinencia”, pero sin posterior deseo por administrarse nuevamente la droga en su vida cotidiana.

¿Requiere esta adicción de una terapia, o existen formas de que cada persona ponga sus propios controles?
Hanoy Vargas dice que se le atribuye a Hipócrates señalar que no hay enfermedad sino enfermos, cosa cierta en las adicciones, donde quienes la padecen pueden agenciarse diferentes vías para salir, aunque en la mayoría de los casos necesitarán de la ayuda espiritual y/o terapéutica, pues aunque parece decisión fácil, bajo el enunciado popular: “lo que no conviene se deja”, la enfermedad usa el blindaje de la racionalización,impidiendo la introspección sin la cual es imposible motivarse al cambio.

UN APUNTE

¿Qué es una adicción?
La adicción, según la describe la Organización Mundial de la Salud (OMS) es una enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación. Como fenómeno multifactorial se explica mediante variables biológicas, genéticas, psicológicas, sociales y espirituales.
Los signos y síntomas que la evidencian están adheridos al pensamiento obsesivo y comportamiento compulsivo; expresándose una perspectiva “presente hedonista”, tal cual lo plantea el psicólogo Philip Zimbardo, tornándose un aquí y ahora aunque perjudique después.

http://elnacional.com.do/soy-adicto-al-celular/

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¿Cuáles son algunos de los efectos de sustancias de abuso específicas?

  • Nicotina: es un estimulante adictivo que se encuentra en los cigarrillos y otras formas de tabaco. El humo del tabaco aumenta el riesgo de un consumidor de contraer cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y enfermedades cardiovasculares. La tasa de mortalidad asociada con la adicción al tabaco es asombrosa. El consumo de tabaco acabó con la vida de aproximadamente 100 millones de personas durante el siglo XX y, si las tendencias actuales de tabaquismo continúan, se ha proyectado que el total de muertes en este siglo alcanzará los mil millones.
  • Alcohol: su consumo puede dañar el cerebro y la mayoría de los órganos del cuerpo. Las áreas del cerebro que son especialmente vulnerables a los daños relacionados con el alcohol son la corteza cerebral (en gran parte responsable de nuestras funciones cerebrales superiores, que incluyen la resolución de problemas y la toma de decisiones), el hipocampo (importante para la memoria y el aprendizaje) y el cerebelo (importante para la coordinación de los movimientos).
  • Marihuana: es la sustancia ilegal que más se consume. Esta droga deteriora la memoria a corto plazo y el aprendizaje, la capacidad de concentración y la coordinación. También aumenta la frecuencia cardíaca, puede dañar los pulmones y puede aumentar el riesgo de psicosis en quienes padecen una vulnerabilidad subyacente.
  • Medicamentos recetados: en este grupo se encuentran los analgésicos opiáceos (como OxyContin®y Vicodin®), los sedantes ansiolíticos (como Valium® y Xanax®) y los estimulantes contra el TDAH (como Adderall® y Ritalin®), que comúnmente son mal utilizados en el autotratamiento de problemas médicos o consumidos en exceso con el fin de potenciar su efecto o (especialmente con estimulantes) mejorar el rendimiento. Sin embargo, el mal uso o el abuso de estos medicamentos (es decir, su consumo de otra manera que no sea exactamente como lo indica un médico para los fines prescritos) puede conducir a la adicción, e incluso, en algunos casos, a la muerte. Por ejemplo, con frecuencia se abusa de los analgésicos opiáceos al aplastarlos e inyectarlos o inhalarlos, aumentando así en gran medida el riesgo de adicción y sobredosis. Por desgracia, existe una percepción errónea de que, debido a que estos medicamentos son recetados por los médicos, son seguros, incluso cuando se consumen de forma ilegal o por personas a quienes no se los han recetado.
  • Inhalantes: son sustancias volátiles que se encuentran en muchos productos para el hogar, tales como limpiadores para hornos, gasolina, pinturas en aerosol y otros aerosoles, que inducen efectos que alteran la mente. Con frecuencia son las primeras drogas que prueban los niños o adolescentes. Los inhalantes son sumamente tóxicos y pueden dañar el corazón, los riñones, los pulmones y el cerebro. Incluso una persona sana puede sufrir insuficiencia cardíaca y la muerte en cuestión de minutos con una sola sesión de inhalación prolongada de un inhalante.
  • Cocaína: es un estimulante de acción corta, que puede llevar a los usuarios a tomar la droga muchas veces en una sola sesión (esto se conoce como “atracón”). El consumo de cocaína puede conducir a graves consecuencias médicas relacionadas con el corazón y los sistemas respiratorio, nervioso y digestivo.
  • Anfetaminas: en este grupo se incluye a la metanfetamina. Son estimulantes poderosos que producen sensaciones de euforia y estado de alerta. Los efectos de la metanfetamina son especialmente duraderos y perjudiciales para el cerebro. Las anfetaminas pueden elevar la temperatura corporal y pueden producir problemas graves en el corazón y convulsiones.
  • MDMA (Éxtasis o “Molly”): produce tanto efectos estimulantes como alucinógenos. Puede aumentar la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estrés de la pared cardíaca. La MDMA también puede ser tóxica para las células nerviosas.
  • LSD: es una de las drogas alucinógenas, o que alteran la percepción, más potentes. Sus efectos son impredecibles y los que la consumen pueden ver imágenes y colores vívidos, oír sonidos y percibir sensaciones que parecen reales, pero que no existen. Los consumidores también pueden tener experiencias traumáticas y emociones que pueden durar muchas horas.
  • Heroína: es un medicamento opiáceo potente que produce euforia y sentimientos de relajación. Enlentece la respiración, y su uso está ligado a un aumento del riesgo de enfermedades infecciosas graves, en especial cuando se consume por vía intravenosa. Las personas que se vuelven adictas a los analgésicos opiáceos a veces los reemplazan con heroína, ya que produce efectos similares y puede ser más barata o más fácil de obtener.
  • Esteroides: si bien se los puede recetar para determinadas afecciones médicas, se abusa de ellos para aumentar la masa muscular y mejorar el rendimiento atlético o la apariencia física. Entre las graves consecuencias del abuso podemos mencionar acné severo, enfermedades del corazón, problemas en el hígado, accidentes cerebrovasculares, enfermedades infecciosas, depresión y suicidio.
  • Combinaciones de drogas. Una práctica particularmente peligrosa y común es la combinación de dos o más drogas. La práctica va desde la coadministración de drogas legales, como el alcohol y la nicotina, a la mezcla peligrosa de fármacos recetados, y a la combinación letal de heroína o cocaína con fentanil (un medicamento opiáceo para el dolor). Sea cual sea el contexto, es fundamental tener en cuenta que debido a las interacciones de las drogas– con otros medicamentos, tales prácticas suelen plantear riesgos significativamente más altos que los fármacos, que ya son nocivos por sí solos.

Para obtener más información sobre la naturaleza y el alcance de las drogas adictivas comunes y sus consecuencias para la salud, consulte el sitio Web del NIDA (www.drugabuse.gov) y www.volver.com.do o para ver los informes de investigación populares (www.drugabuse.gov/ResearchReports/ResearchIndex.html), DrugFacts fact sheets y otras publicaciones.

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