Tratamiento del alcoholismo

El alcohol y clases de bebidas alcohólicas

En La  Clínica Conductual Volver, hoy queremos hacer una aproximación antropológica al alcohol y a sus usos.

Entre los antiguos griegos y romanos, la embriaguez antes de la denominada segunda edad era una práctica mal considerada socialmente; hasta los cuarenta años, el vino se tomaba mezclado con agua. El consumo de alcohol estaba asimismo mal visto entre las mujeres, a diferencia de lo que ocurría entre celtas y germanos, entre los que, además, la ingestión de bebidas alcohólicas se permitía desde la adolescencia.

En el ámbito religioso, el vino, despreciado por el budismo y el islamismo, alcanzó notable consideración entre los judíos; el cristianismo lo consideró punto de partida para la transubstanciación en la sangre de Cristo.

Hoy en día, el alcohol goza de gran aceptación social y resulta, en general, bastante accesible. Se encuentra asociado a hábitos alimenticios y de diversión, e incluso, en algunas ocasiones, se vincula a determinados ritos de paso a la vida adulta.

Aproximadamente un 14% de la población adulta presenta dependencia alcohólica, por lo que el alcoholismo se ha convertido en una lacra social que motiva la mayor parte de demandas de ayuda en los centros de tratamiento de las adicciones. El alcoholismo es más frecuente en hombres que en mujeres, en una proporción de 5 a 1; la mujer tiende a retrasar el momento de inicio de la ingesta de alcohol con relación al hombre y, consecuentemente, los trastornos asociados también aparecen con posterioridad. Hoy, la edad en que los jóvenes comienzan a ingerir alcohol es cada vez más temprana: la gran mayoría de los menores de veinte años toman bebidas alcohólicas, lo que motiva numerosos ingresos por intoxicación aguda en el servicio de urgencia de los centros hospitalarios.

Dentro de las bebidas alcohólicas podemos distinguir tres tipos en función de su graduación. En primer lugar, se encuentran las llamadas ‘sin alcohol’, por ejemplo algunas cervezas que, a pesar de ser anunciadas como no alcohólicas, tienen una graduación de 0,8 a 1 grados. Las de graduación intermedia son bebidas fermentadas, que se elaboran dejando reposar, durante un tiempo y a una temperatura apropiada, determinados vegetales y frutas con mucha glucosa. Finalizado el proceso, la sacarosa se convierte en alcohol (fermentación alcohólica). Las más habituales son el vino (11-12 grados) y la cerveza (4-5 grados). Por último, hay que mencionar las bebidas destiladas, para cuya obtención se hierven las bebidas fermentadas, proceso que elimina parte del agua que éstas contienen, aumentando por tanto, su graduación alcohólica. Las más consumidas son el whisky (50 grados), la ginebra (40 grados) y el ron (40-50 grados). Si tienes problemas,en Clínicas Condutual Volver  podemos ofrecerte un tratamiento del alcoholismo. Llámanos o deja un formulario de consulta.

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Posted by volver